cuatro fechas del final de la Ligue 1 de Francia, Lionel Messi y PSG se consagraron campeones. Este sábado, el empate 1-1 ante Lens, en el Parque de los Príncipes, estableció una distancia indescontable para Olympique de Marsella: le sacó 16 puntos de ventajas cuando al equipo de Jorge Sampaoli le restan jugar cinco partidos. Así, el argentino consiguió el título 39 de su carrera, el primero que obtiene con el club francés, al que llegó en julio pasado.

Y precisamente Messi tuvo un rol preponderante en la definición del campeonato. Es que un zurdazo suyo de media distancia se transformó en el gol de PSG, que se ponía por delante en el marcador en el Parque de los Príncipes, a los 23 minutos del segundo tiempo. Fue el mejor de los cuatro que anotó en la liga, sin dudas: tomó la pelota fuera del área tras un pase de Neymar, apuntó, disparó y coló la pelota cerca del ángulo derecho del arquero visitante, Jean-Louis Leca.

Un festejo tibio, a tono con un entorno no muy propicio para la celebración, decoró la acción. Es que los hinchas, la dirigencia, el cuerpo técnico y los propios jugadores todavía llevan en el cuerpo la eliminación en octavos de final de la Champions League ante Real Madrid, el gran objetivo de la temporada...

Así y todo, un título siempre se celebra. En este caso, fue el número 10 para PSG en la liga local. Ángel di María, que ingresó en el complemento, obtuvo así su título 31 en su carrera. El otro campeón argentino del equipo que dirige Mauricio Pochettino es Leandro Paredes, ausente por lesión desde hace un par de semanas.

A tono con el clima frío que reinó en la noche de París, el estadio estuvo dividido entre los que aplaudían al equipo y los ultras, que decidieron retirarse antes de que terminara el partido, para no ser testigos de la celebración. Una imagen infrecuente en cualquier lugar del mundo cuando un equipo sale campeón. De todos modos, los jugadores tampoco extendieron el festejo: al final del partido saludaron a los rivales, levantaron los brazos y se fueron al vestuario. El público también abandonó enseguida el estadio.

Después del partido, el propio Pochettino se refirió a los silbidos de parte del público, que también alcanzaron a Messi: “Es difícil de aceptar, de entender... Son situaciones inverosímiles, con lo grande que es, con lo que le da al fútbol y lo que le va a seguir dando. Estoy contento por él, se lo dije cuando lo felicité tras el partido: es otro título para su palmarés, y ese feeling es importante”, expresó el entrenador, con la campera puesta y los brazos cruzados, todavía dentro del campo, ante la pregunta de una periodista de ESPN. El estadio ya lucía vacío...

Fuente: La Nación