“Nosotros estamos bien, gracias por preocuparse”, “Gracias a Dios nosotros estamos. Gracias por la preocupación”, escribieron en sus redes sociales Gimena Accardi y Nico Vázquez para llevarle tranquilidad a sus seguidores. Es que ellos formaban parte de las cientos de personas que estaban en el edificio de Miami que se derrumbó anche en las cercanías de Miami Beach.

Quiso el destino que en la noche del miércoles la pareja alterara su rutina y estuviera en el momento justo y el lugar justo para salir del edificio a tiempo. Resulta que todas las noches los actores cenaban juntos en el living del departamento ubicado en el tercer piso del condominio que habitan desde principio de junio en el país del norte. Sin embargo, a pesar de haber tenido un día movido que incluyó reuniones laborales y hasta deporte -él corrió ocho kilómetros con su amigo Martín Bossi- decidieron cortar la semana y cenar afuera.

En la comida se encontraron con Martín Bossi, amigo de Nico y Alina Moine muy cercana al humorista por estos días. Es que la decisión de salir surgió a último momento después de pasar la tarde juntos en la playa y que la actriz y la periodista pegaran buena onda.

Luego de una cena relajada que hasta incluyó panqueques “hechos por Dios”, según describió la ex Separadas en sus redes sociales el plato, se dispusieron a regresar a su departamento en el auto que habían alquilado. Fue justamente cuando bajaron del coche, que estacionaron en el subsuelo del edificio, que notaron algo extraño, “algo que crujía”, le contaron luego a Vanesa Bafaro, prensa de la obra Una semana nada más, quien luego brindó detalles a Teleshow. Por supuesto en el momento le restaron importancia y siguieron su camino.

El ascensor paró, como lo hacía siempre, en la planta baja. Fue en ese momento que se dieron cuenta que algo pasaba y aquel “crujido” cobró importancia. Con las puertas abiertas del elevador vieron humo y gente corriendo hacia la salida. Aunque ninguno sabía que pasaba, instintivamente se tomaron de la mano: “Mejor crucemos por las dudas”, le dijo él y corrieron, rápidos de reflejos hacia la puerta.

Una vez en la calle, casi sin poder ver debido al polvo y al tumulto Gimena se golpeó la frente con una palmera. Segundos después un ruido, un estruendo “como nunca habían escuchado en sus vidas”, según él mismo describió más tarde, Ahí reaccionaron y se dieron cuenta de lo que había ocurrido: el edificio en el que vivían se había derrumbado y ellos por cuestión de minutos, o más bien segundos, resultaron ilesos y salvaron sus vidas de milagro.

Fuente: Teleshow

 

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