La idea en torno a la serie no podía ser más sencilla: una comedia que gira en torno a un peculiar grupo de fantasmas, de diferentes épocas y personalidades, en lo que se encuentran con la inesperada presencia de los nuevos inquilinos que, sin medios para mantener la mansión que han heredado, deciden convertir en un hotel su heredado terreno.

Cocreada y coprotagonizada por la legión responsable de ‘Yonderland’ y ‘Horrible Histories’, formada por Mathew Baynton, Simon Farnaby, Martha Howe-Douglas, Jim Howick, Laurence Rickard y Ben Willbond (en papeles de fantasmas) y con Charlotte Ritchie y Kiell Smith-Boe como Alison y Mike, la “afortunada” pareja, en cada episodio vemos un enredo más entre los fantasmas y la nueva dueña de la casa, que por un accidente es la única capaz de verlos.

No es la primera vez que nos encontramos con una producción cómica de protagonistas sobrenaturales viviendo en el mundo real/actual sin tener mucha idea de cómo funcionan las cosas. Mismamente tenemos la excelente ‘Lo que hacemos en las sombras’ creando escuela. Sin embargo, ‘Fantasmas’ no recurre tanto a cierta sátira del género y la exageración de la ignorancia de sus personajes, sino que aboga más por el enredo al más puro estilo británico.

Quizás uno de sus grandes aciertos es el de dedicarle tiempo a diferenciar cada personaje de una manera increíblemente sencilla: al hacer que cada fantasma sea de una época diferente y de trasfondos distintos (desde cavernícolas a señoronas decimonónicas pasando por políticos) ya, de por sí, da mucho juego a la hora de representar las dinámicas del grupo y sus intereses.

También los guionistas aciertan con otra de sus decisiones: no hay diferencia entre este grupo de fantasmas y un grupo de convivientes cualquiera. No digo que esto sea ‘La que se avecina’, pero sí que el guion se preocupa de que veamos a estos espectros como un afable cónclave de vecinos que se resisten a que su tranquila mansión de repente no sea tan tranquila.

De hecho, la comedia llega en un momento en el que se debate (y se intenta regular) el impacto de los alojamientos turísticos en la comunidad. Y esto no va de buenos y malos. A pesar de los planes de los nuevos habitantes de la casa, ‘Fantasmas’ trata sobre el entendimiento ante una necesidad (económica).

Y lo hace abrazando un libro de estilo mixto que funciona como una suerte de reverso de lo que hace Sudeikis en ‘Ted Lasso’. Sin ser un híbrido, ‘Fantasmas’ es puramente  británica en alma e intenciones, pero su ritmo de gags hace que recuerde más a una sitcom estadounidense que a una de la BBC.

En definitiva ‘Fantasmas’ es una comedia desternillante que, increíblemente, logra entrar bien desde el primer capítulo. Algo escueta de efectos especiales (por algún lado se tenía que notar también lo británico) pero que suple con ingenio e ingeniosos personajes otras carencias que podemos detectar en la ejecución. Una de esas comedias que ves sin esperar mucho pero que te proporciona grandes momentos de diversión.

Fuente: Espinof

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