Francia votaba este domingio en la segunda vuelta de elecciones regionales en las que la extrema derecha de Marine Le Pen aspira a conquistar su primer gobierno local, un paso importante de cara a las presidenciales de 2022.

La primera ronda del domingo pasado supuso un duro golpe para el joven partido gobernante de Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), que pagó su falta de presencia territorial.

A pesar de haber enviado a varios ministros a hacer campaña y de que el propio Macron se embarcara en una gira por todo el país, en algunas regiones LREM no reunió el 10% necesario para llegar a la segunda vuelta y no tiene casi ninguna posibilidad de triunfar en una sola región.

Los resultados fueron también decepcionantes para el partido de Le Pen, Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés), que sólo se situó en cabeza en una región, Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), frente a seis en las últimas regionales de 2015.

En esa región del sureste del país, su candidato, Thierry Mariani, tendrá un duelo reñido con su rival de la derecha tradicional, Renaud Muselier, que podría beneficiarse de la retirada de la lista de izquierda.

"Una victoria del RN cambiaría la lectura de estas elecciones regionales", dijo la agencia de noticias AFP Bernard Sananes, presidente de la encuestadora Elabe.

No sólo sería una conquista histórica, sino también una forma de que Marine Le Pen ponga en marcha su campaña de cara a las elecciones presidenciales de 2022.

El primer ministro, Jean Castex, advirtió que una victoria de la extrema derecha sería "muy grave" para el país.

Los grandes ganadores de la primera vuelta fueron el partido de derecha tradicional de Los Republicanos, así como el Partido Socialista, que casi habían desaparecido del panorama mediático después de que el centrista Macron subiera al poder en 2017 con su flamante partido.

"Es seguro que las regionales pueden volver a crear una dinámica para la derecha de la que se ha visto privada desde 2017", explicó a la agencia francesa el politólogo Pascal Perrineau.

Unidad de la izquierda

En cuanto a la izquierda, también espera que la elección le dé alas gracias a sus listas de unión, especialmente en la región parisina, donde el ecologista Julien Bayou, aliado a la candidata del Partido Socialista Audrey Pulvar y de la izquierda radical Clémentine Autain, espera dar la sorpresa.

Para algunos analistas, el resultado de la primera ronda del 20 de junio planteó dudas sobre si las presidenciales de 2022 se reducirán a un duelo entre Macron y Le Pen en la segunda vuelta, que desde hace tiempo se considera el escenario más probable.

"Es una bofetada para Emmanuel Macron y el ejecutivo", estimó el politólogo Philippe Moreau-Chevrolet, para quien la estrategia de "destruir a la derecha tradicional para instalar un duelo Macron-Le Pen en 2022 ha sido un fracaso".

Otra gran interrogante para estos comicios es saber si los franceses volverán a dar la espalda a las urnas. En la primera ronda, la abstención se situó en el 66,7%, un máximo histórico.

Este domingo al mediodía la participación se situaba en 12,66%, es decir casi al mismo nivel que en la primera vuelta y siete puntos menos que en 2015, según cifras comunicadas por el ministerio del Interior.

"Lo que estamos viendo es la culminación de una desconexión entre los votantes y la clase política", dijo Jessica Sainty, profesora de política en la Universidad de Aviñón, aunque reconoció que la crisis de la Covid-19 también influye en la alta abstención.

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