Cada 24 de marzo conmemoramos en nuestro país el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en homenaje a las víctimas de la última dictadura cívico-militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983. Un día de reflexión y análisis para mantener presente en la memoria colectiva hechos de nuestra historia que no deben ocurrir NUNCA MÁS.

El 24 de marzo de 1976 no fue un día más en la Historia argentina. En esa fecha un golpe cívico-militar usurpó el gobierno y derrocó a la entonces presidenta constitucional, María Estela Martínez de Perón. Del mismo modo destituyó a los gobernadores de las provincias, disolvió el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales, removió a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y anuló las actividades gremiales y de los partidos políticos. En suma clausuró las instituciones fundamentales de la vida democrática.

La Constitución Nacional dejó de regir la vida política del país y los ciudadanos quedaron subordinados a las normas establecidas el llamado Proceso de Reorganización Nacional. Se inició entonces una dictadura sangrienta que causó mucho dolor y puso en marcha un plan político y económico que llevó al país a padecer sus horas más oscuras.

Pasaron 46 años de aquella jornada aciaga y hoy podemos decir que las Fuerzas Armadas están plenamente integradas a la vida institucional y cumplen el legado histórico que le dieran próceres como San Martin y Belgrano: constituir una fuerza armada con aptitud para defender los intereses de la Nación, contribuir con su desarrollo científico, tecnológico, económico y social, y cooperar para el logro del bienestar general de sus habitantes.

Algunas tareas que llevan adelante son, la participación en las misiones de Paz de la ONU y mediante el centro de entrenamiento conjunto para misiones de paz (CAECOPAZ). Además de las misiones en la zona Antártica.

Hoy podemos recordar el pasado, rendir homenaje a nuestros desaparecidos con MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA y con la tranquilidad de saber que gracias a la Democracia NUNCA MAS viviremos aquel infierno.


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